5 claves para cuidar tu relación con el cliente

18/06/2015
La actitud y el carácter del cliente marcarán vuestra relación desde el principio y aunque a veces resulte difícil, tendrás que lidiar con todos los contratiempos que se produzcan
Relación con cliente
Aparte de ser buenos profesionales, los freelance tienen encomendada otra tarea de la que se habla poco, pero que resulta imprescindible para conservar el trabajo y ganar nuevos proyectos. Hablamos de la relación con los clientes. Los hay de todo tipo: insistentes, amables, olvidadizos, gruñones… Pero tienes que atenderlos y mimarlos, sean como sean, siempre y cuando su carácter y actuaciones no atenten contra tus principios personales y profesionales. 
 
Si pones de tu parte para cuidar la relación con tus clientes, estamos seguros de que conseguirás grandes satisfacciones. Aquí tienes algunas claves. 
 
1. Escúchalo y atiende correctamente sus peticiones
 
Dicen que el cliente siempre tiene la razón. Estamos seguros de que como profesional puedes aportar grandes ideas y soluciones, pero antes tendrás que haber escuchado cuáles son las peticiones del cliente y cómo quiere llevar a cabo el proyecto. Si optas por imponer tu criterio a la fuerza corres el riesgo de ganarte un enfado y perder al cliente para siempre. No te resultará fácil, pero debes encontrar el equilibrio entre escuchar atentamente sus necesidades y aportar tus recomendaciones. Lo más probable es que, con paciencia y tacto, al final consigáis llegar un buen entendimiento. 
 
2. Resuelve sus conflictos y muéstrate predispuesto
 
Un proyecto no termina con su entrega. En una gran mayoría de ocasiones, el cliente se encuentra con problemas que no esperaba o quiere hacer modificaciones sobre lo presentado inicialmente. No te despreocupes nunca de los trabajos finalizados y muéstrate dispuesto desde el principio a solucionar cualquier incidencia y a hacer los retoques que sean necesarios. Tampoco te olvides de incorporar las revisiones al presupuesto. Es imprescindible para no llevarte sorpresas inesperadas. 
 
3. Ofrece soluciones personalizadas
 
Lo sabes bien. Todos los clientes no son iguales, así que lo más idóneo (siempre) es estudiar cada caso y plantearle una solución a medida. Si optas por enviar un folleto informativo neutro es muy posible que el cliente pueda fijarse en otras opciones que le suenen a lo mismo. Si tu dedicación promete ser personalizada y tu atención de calidad, quizá puedas demostrarle al cliente que no eres un profesional del montón. Escucha atentamente sus peticiones y adapta – siempre que sea posible – tus servicios a su proyecto. ¡Así solo puedes ganar!
 
4. Deja claros los canales de comunicación
 
Viernes, ocho de la tarde. El cliente se encuentra con un problema con el que lógicamente no contaba. Te llama, no obtiene respuesta. Te escribe un correo electrónico, no recibe ninguna contestación. Así puedes conseguir dos cosas: ganarte una discusión el lunes a primera hora, o bien, perder a un cliente al borde de la desesperación. Con esto no queremos decir que tengas que estar disponible a todas horas. Nada más lejos de la realidad. Nuestra recomendación pasa por que ambos dejéis claros cuáles son vuestros canales de comunicación favoritos y establezcáis unos horarios. Si tu cliente sabe que los viernes por la tarde no trabajas, quizá se apresure a echar un vistazo al proyecto antes y a no dejarlo todo para última hora. 
 
5. Mantén el contacto
 
Ya habéis terminado el trabajo que teníais entre manos. Pero, ¿qué tal si os sentáis para tomar un café? ¿Y si haces una llamada para preguntarle cómo va todo? Tratar personalmente con el cliente y hacerlo de una manera cercana es una de las claves para que sienta que lo tienes en cuenta. Además de conocer nuevas peticiones y estar al día de sus últimas experiencias, fidelizarás a tu cliente y abrirás la puerta a nuevos proyectos interesantes. 
 
¿Qué otros gestos crees que son clave para cuidar la relación con tus clientes? Puedes compartirlos a través de la sección de comentarios. 
 
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